F-16 o JF-17

Una polémica muy lejos de las necesidades de la defensa nacional

por Eduardo Mariano Lualdi
10 de diciembre de 2025

Compartir en

F-16 o JF-17 Una polémica muy lejos de las necesidades de la defensa nacional

Luego del arribo de algunos de los veinte viejos F-16 comprados por el gobierno de La Libertad Avanza con la gestión del ministro de indefensión nacional Petri y celebrados por su continuador, el Tte. Gral. Presti, se ha presentado un curioso debate sobre la utilidad o inutilidad de esta compra. Sus defensores cacarean sobre la compra más importante de armamento para las fuerzas armadas de los últimos 200 años. Milei nunca se las trae con chiquitas. Cuando él se auto elogia, se remonta incluso a los albores de la era cristiana.

En los aviones comprados a Dinamarca, sin armamento y sin instrumental adecuado e indispensable para su funcionamiento, se destinaron más de 300 millones de dólares. En un país en el que se repite “no hay plata”, sí lo hay para esta clase de negociados. Sus detractores lamentan haber elegido esos F-16 en vez de los 34 JF-1 chinos. El más encumbrado defensor de los aviones chinos es el Tte. Gral. Milani, quien ha aparecido en distintos medios alabando las bondades de la oferta del imperialismo chino.

Es tedioso repetir una y otra vez un concepto clave cuando se habla de Defensa Nacional. Esta refiere a una política de Estado que abarca todos los aspectos de la vida de la Nación. Por eso se la denomina como la Gran Política.

Es absurdo decir que esos F-16 son un salto en la calidad de la defensa nacional cuando el gobierno avanza en sentido contrario a esas necesidades, promoviendo la liquidación de todo resorte de soberanía nacional, entregando nuestro patrimonio a distintas potencias imperialistas, en especial a EEUU, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte e Israel. Esto sin subestimar la claudicación ante los intereses de otras potencias imperialistas europeas y del imperialismo chino. La disputa por nuestro país de parte de todas esas potencias es cada vez más aguda.

El gobierno de La Libertad Avanza favorece, con su política, la desintegración de la unidad nacional soberana y el fraccionamiento territorial. Argentina ya es un país dividido por la ocupación colonialista británica. La política de La Libertad Avanza hacia el Atlántico Sur, reitero, consolida la desintegración nacional y el fraccionamiento territorial. Hablamos de los territorios ocupados directamente o controlados por los británicos y sus pretensiones de colonizar más de 5 millones de kilómetros cuadrados de territorio soberano argentino, incluyendo al Sector Antártico Argentino y amenazando la Patagonia argentina. Aunque esto no elude que hay otros factores de desintegración que este gobierno, de matriz neorivadaviana, promueve con sus políticas.

EEUU ha redefinido su política militar. Boquea: “América para los norteamericanos”. Con esta guía estratégica, se propone tener control absoluto del continente americano desde el Polo Norte al Polo Sur. Esta sería su base militar continental para enfrentar a China y, eventualmente, a China, Rusia y sus aliados. De ahí su amenaza militar a la República Bolivariana de Venezuela, a Colombia y también a México. Este rumbo estratégico explica los dichos de Trump sobre Groenlandia y Canadá, aunque, en este caso, recibió una respuesta directa del Reino Unido. Canadá pertenece a la Comunidad Británica de Naciones.

Ningún analista medianamente serio ignora que un ataque militar contra la República Bolivariana de Venezuela puede ser el detonante de un conflicto de imprevisibles consecuencias. Tampoco que, si EEUU decide atacar esa nación latinoamericana, Nicaragua y Cuba seguirán en la lista. Todo eso llevaría a transformar a América Latina en un nuevo Medio Oriente a costa de territorios de nuestras patrias y sufrimientos de nuestros pueblos.


La compra de aviones chinos implicaba un salto estratégico militar. Nunca estuvo en los papeles este salto. Ni con Néstor Kirchner, ni con Cristina Fernández ni con Alberto Fernández. ¿Por qué? Porque las decisiones que involucran acciones militares tienen una dimensión completamente distinta a los negocios financieros o intercambios comerciales. China es el principal socio comercial de Argentina y posee una base militar en Neuquén. Esto imprime una tensión enorme a la política interna que confronta los intereses de EEUU y sus socios contra el bloque que compone China, Rusia y sus aliados. Como señalamos líneas arriba, la disputa interimperialista por el dominio de la Argentina es cada vez más feroz. Pero redefinir la posición geopolítica y militar argentina es harina de otro costal. Nunca esos gobiernos pensaron en ese salto geopolítico y militar o, por lo menos, nunca hubo evidencia de que esto estuviera en sus planes. Hay demasiados hechos que lo demuestran.

Sin una política de independencia nacional, de soberanía en todos los aspectos de la vida de la patria, de defensa de la integridad territorial, la discusión si F-16 o JF-17 es de Perogrullo.

Para definir qué es lo más conveniente para la modernización del instrumento militar, es decir, las fuerzas armadas, es indispensable partir de la decisión de ser una nación independiente de todo dominio extranjero. De sostener la defensa nacional con base en las capacidades autónomas de toda la Nación. Esas capacidades deben liberarnos de cualquier dependencia extranjera.

La historia ha demostrado una y otra vez que esas dependencias, a la hora de defender los intereses nacionales, nos juegan abiertamente en contra. Para muestra: la guerra nacional de Malvinas. Es necesario, también, definir hipótesis de conflicto e hipótesis de guerra. Se repite bobamente que Argentina no tiene hipótesis de guerra. El Reino Unido anualmente hace ejercicios militares en Malvinas cuya hipótesis es una guerra contra la Argentina. No lo decimos nosotros, lo dicen ellos, los usurpadores. Y no solo lo dicen, lo demuestran anualmente.

En definitiva, repitiendo aquella sentencia de don Arturo Jauretche, en todos los campos de la vida nacional y muy especialmente en el de la defensa, el problema no es cambiar de collar, sino dejar de ser perro.

Algo más sobre la compra de los F16

por Eduardo Mariano Lualdi
14 de diciembre de 2025


La compra de los viejos F16 a Dinamarca con la gestión de EEUU y que compromete a la Argentina en casi 600 millones de dólares, se realiza en el marco de los Acuerdos de Madrid de octubre de 1989 y de febrero de 1990. En esos Acuerdos firmados por Cavallo y Menem pero que fueron gestionados por Alfonsín-Caputo (que no pudieron rubricarlo porque Alfonsín debió abandonar seis meses antes su gobierno), se nos impuso, entre otros castigos por parte del Reino Unido, la prohibición de acceder a material moderno para las fuerzas armadas argentinas. Esos Acuerdos han sido y son la viga maestra de las relaciones políticas, diplomáticas, económicas y militares de Argentina con el colonialismo británico. En los hechos, significaron la rendición ante el invasor inglés a siete años de la derrota argentina en la Batalla por Malvinas. Esa decisión de claudicación nacional ante el invasor británico fue combatida por muchos actores, especialmente los veteranos de la guerra nacional de Malvinas. Pero desde el punto de vista institucional, es lo que hasta hoy sigue rigiendo la política de diferentes gobiernos con relación a la invasión británica de nuestros territorios.

La compra de esos viejos F16 se hizo bajo este “paraguas”. Son aviones viejos (entre 40 y 45 años de antigüedad), sin instrumental especializado y sin armamento. Eran aviones que la propia Dinamarca iba a descartar para reemplazarlos por modernos F35. De acuerdo a información parlamentaria danesa, no se creía posible vender esos aviones. Hasta que apareció un gobierno, el de La Libertad Avanza, totalmente subordinado a las necesidades y objetivos políticos, económicos, diplomáticos y militares de EEUU, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte e Israel, que los compró. Dinamarca agradecida; 300 millones de dólares por aviones que ni pensaba vender es un regalo que no es habitual recibir en ninguna latitud del mundo. Milei lo hizo.

Abundar sobre los hechos que certifican esa subordinación estratégica resulta ya innecesario. Sí, poner de relieve que en las decisiones políticas, diplomáticas y militares de esa subordinación, hoy es relevante la complicidad de Javier Milei ante el ataque a la República Bolivariana de Venezuela y a las amenazas a Colombia y México. Resulta en un explícito apoyo a la Nueva Doctrina de Seguridad Nacional de EEUU enunciada por Donald Trump en la que revela su decisión de poner a todo el continente americano bajo su dominio, incluido, desde ya, el estratégico militar. La instalación del radar de la empresa LeoLabs en Tolhuin, radar que se integra a otros ocho y que sirven para el control de la capa inferior de la atmósfera, es un gran avance de EEUU en su objetivo de instalarse en el Atlántico Sur no solo ya en la Tierra del Fuego chilena, sino en la parte argentina de la Isla Grande. Se debe sumar el pedido el 18 de abril de 2024 de incorporación como socio global de la OTAN hecho por Petri en nombre del gobierno nacional.

Integra estas decisiones el apoyo incondicional al gobierno genocida de Netanyahu. No cabe duda alguna de que todas estas decisiones del gobierno tendrán para la Argentina consecuencias para nuestros intereses nacionales en el corto, mediano y largo plazo.

Al gobierno de Javier Milei los intereses nacionales argentinos no le importa en lo más mínimo. Su política, de matriz neorivadaviana, propicia la desintegración nacional, el fraccionamiento territorial, el endeudamiento usurario sin fin merced a los mesadineristas Toto Caputo y Sturzenegger, y la pérdida de toda capacidad soberana.

La restauración de los acuerdos Malcorra-Duncan y Foradori-Duncan, a través del acuerdo Mondino-Lammy, así como muchas otras medidas, demuestra la indiferencia de este gobierno a la soberanía e integridad de nuestra patria y a su franca disposición a destruir a la Nación Argentina. La Argentina es una nación que ya está dividida por la ocupación militar colonialista del Reino Unido. Milei se autodefinió como un “topo”. Según sus palabras, su política responde a esa condición personal. En el lenguaje de la Inteligencia, la caracterización de “topo” no precisa mayores explicaciones.

La llegada de los 6 viejos F16 se realizó coincidiendo con la designación del Tte. Gral. Carlos Presti a la cabeza del ministerio de indefensión nacional. Fue una puesta en escena para demostrar un cambio en la política hacia las fuerzas armadas. En efecto, la compra se realizó con la gestión de LLA. Pero de Petri a Presti, lo que hay es continuidad con la política de indefensión nacional, no ruptura. La compra no modifica esta ecuación. La destrucción de Fabricaciones Militares, el achicamiento de FADEA, la privatización de IMPSA, la renuncia de casi 20.000 miembros de las fuerzas armadas por problemas salariales graves, la destrucción de la obra social IOSFA, la pauperización de los Liceos Militares, etc., son ejemplos claros de la sistemática destrucción del sistema de defensa nacional.

En un gobierno de entrega nacional, sus ministros son designados porque comparten esos lineamientos y no para que alguno de ellos se le oponga. Es una designación que involucra de manera directa al Ejército en el diseño y aval de políticas que se proponen liquidar toda capacidad autónoma de la Nación Argentina. Como hemos escrito líneas arriba, La Libertad Avanza alienta la desintegración nacional y el fraccionamiento territorial con sus políticas y no solo por lo que hace con relación al Atlántico Sur, Malvinas, Patagonia y vías navegables de nuestros ríos interiores, como el Paraná. Si se observa con atención otros hechos del gobierno, se verá que también alienta el fraccionamiento territorial de provincias argentinas. Cornejo, aliado incondicional de Milei, se pronunció por la separación de Mendoza y luego la de Mendoza y Córdoba. Schiaretti guardó silencio ante semejante desatino. Como en la Argentina a una parte de su dirigencia todo le importa un bledo, Cornejo sigue andando como si proponer la liquidación de la unidad territorial no tuviera la menor importancia.

En defensa de la onerosa compra de los viejos F16 daneses, se difunden ideas que merecen ser comentadas. Por ejemplo, que la OTAN y EEUU alientan el rearme argentino. En la guerra de Malvinas, todos los miembros de la OTAN y muy especialmente EEUU —sin cuyo apoyo Inglaterra no podría habernos hecho la guerra del modo que lo hizo—, apoyaron al Reino Unido. Todos. Si a pesar de esa experiencia alguien puede creer que los socios de los colonialistas británicos van a darnos herramientas que comprometan la capacidad militar de los invasores en Malvinas, es o porque no aprendió nada de esa guerra o porque defiende intereses que no son nacionales. La base militar en Malvinas es un emplazamiento clave para el control del paso del Atlántico Sur-Pacífico Sur y Atlántico Sur-Índico Sur. EEUU y la OTAN nunca van a permitir que Argentina ni por asomo comprometa mínimamente la capacidad militar del Reino Unido cristalizada en la base militar de Monte Agradable (Mount Pleasant), la base militar extranjera más grande del hemisferio sur. El Reino Unido nunca va a ceder pacíficamente esos dominios. Pretende colonizar más de 5 millones de kilómetros cuadrados de territorios soberanos argentinos y no tiene ni tendrá ninguna disposición a renegar de esos objetivos colonialistas.


El combustible que usan los F16, el JP8 (F34), no se produce en Argentina. Requiere de varios aditivos que los produce EEUU. El JP8 es el combustible militar universalizado en la OTAN desde 1978. Además, vienen sin armas y sin instrumental fundamental. El supuesto acuerdo de EEUU de proveer AMRAAM (Advanced Medium Range Air to Air Missile), un misil aire aire avanzado de medio alcance, no es más que una declaración. Esos misiles son fabricados por Raytheon, una de las principales corporaciones aeroespaciales y de defensa de Estados Unidos. No vemos posible que EEUU provea a la Argentina de algún armamento que pueda comprometer la integridad de su principal socio en la OTAN. Juan Battaleme, Secretario de Asuntos Internacionales de la Defensa, lo dijo sin eufemismo, no existe ninguna posibilidad de que Argentina use las capacidades de los F16 contra el Reino Unido, porque ese material está directamente bajo el control de EEUU. ¿Por qué no habríamos de creerle? (Ver Paleo acusó a Battaleme de traidor a la patria por la compra de los F-16 )

La afirmación de que los viejos F16 dinamarqueses con los AMRAAM que EEUU nos proveerá el día de la marmota pueden batir a los modernos Eurofighter Typhoon, uno debe tomarla como una exageración inexplicable. El moderno Eurofighter Typhoon es un caza polivalente, bimotor y de gran maniobrabilidad, diseñado y construido por un consorcio de empresas europeas: Airbus (Alemania/España), BAE Systems (Reino Unido) y Leonardo (Italia). Aviones provistos con misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM y Meteor (uno de los misiles BVR más avanzados del mundo). Con capacidad para portar misiles aire-tierra y aire-mar y desarrollar guerra electrónica. El día después de la recepción de los 6 viejos F16, los Eurofighter Typhoon se dieron unas vueltas por los cielos de Malvinas para dejar en claro las cosas. A esa capacidad aérea británica hay que sumar los modernos sistemas de misiles que Israel proveyó al Reino Unido para reforzar la capacidad militar de los colonialistas británicos en los territorios usurpados.

No vamos a referirnos al tema del entrenamiento de pilotos que desean adiestrarse para el manejo de aviones con esas características y es lógico que esto deseen, para eso ingresaron a la fuerza aérea. El costo operativo por avión está valuado en US$ 15.000 por hora de acuerdo a todas las fuentes consultadas. Vale la pena mencionar que el presupuesto 2026 enviado por Milei al Congreso reduce aún más las asignaciones para la defensa nacional.

Definir qué conviene y qué no para el sistema de defensa nacional del cual es parte el instrumento militar es una definición política. Dime qué quieres ser y te diré qué necesitas. Propiciamos una nación independiente de todo dominio extranjero. Sin amo viejo ni amo nuevo. Libre de todo dominio extranjero. Que su desarrollo sea autónomo, sin dependencias de las potencias colonialistas e imperialistas que procuran subordinar pueblos y naciones con el objetivo de sostener su dominio o de expandirlo. Un sistema de defensa nacional en el que mujeres y hombres sean su capital fundamental, aprendiendo de la experiencia de nuestros combatientes de Malvinas, y que se base, justamente, en las enseñanzas políticas y ejecutivas de la guerra por la independencia, la defensa de los ríos interiores y la guerra nacional de Malvinas.